Versión pública · 28 de julio de 2026
Principios editoriales
Partimos de evidencia identificable
Priorizamos instituciones científicas, archivos oficiales, estudios, entrevistas y datos que puedan rastrearse.
No todo lo visible es una observación
Distinguimos material de archivo, observación, mapa, ilustración, animación y recreación cuando la diferencia importa.
Decimos qué no sabemos
Señalamos incertidumbres, debates abiertos y aquello que las fuentes no permiten concluir.
La precisión continúa después de publicar
Si un error sustancial cambia la interpretación, corregimos la pieza y dejamos constancia del cambio cuando sea necesario.
Cómo construimos una pieza
- Definimos la pregunta. Una historia empieza con una afirmación que pueda sostenerse, no con una imagen espectacular.
- Reunimos las fuentes. Registramos origen, derechos, relación con la afirmación y límites de uso del material.
- Escribimos para comprender. La narración conserva magnitud, incertidumbre y contexto aunque simplifique el lenguaje.
- Diseñamos la evidencia. Crop, texto, gráficos, ritmo y sonido deben hacer la prueba más legible, no cambiar su sentido.
- Revisamos el resultado. Verificamos lectura en teléfono, claridad, créditos, subtítulos y reproducción completa.
Uso de herramientas generativas
Cuando una pieza utilice material generado o una recreación, debe describirse de forma que el público no la confunda con una observación real. Una declaración de “cero IA” solo se utiliza cuando el registro de producción permite sostenerla.
Independencia
Informaremos patrocinios, relaciones comerciales o conflictos editoriales asociados con una pieza. La presencia de una marca, plataforma o fuente no implica patrocinio salvo que se indique expresamente.